Es la inflamación de las vías respiratorias principales que llevan el aire hacia los pulmones. Esta inflamación estrecha los bronquios y aumenta la producción de mucosidad, lo que puede causar tos y dificultad para respirar. Se considera aguda cuando dura un periodo corto de tiempo.
La bronquitis aguda suele aparecer después de un resfriado o una enfermedad similar a la gripe. En la mayoría de los casos, está causada por virus que primero afectan a la nariz y la garganta y posteriormente se extienden hacia las vías respiratorias.
En algunas situaciones, también puede haber una infección bacteriana, lo cual es más frecuente en personas con enfermedades respiratorias crónicas, como la EPOC.
La bronquitis crónica es diferente: se trata de una afección prolongada y se considera cuando hay tos con flema la mayoría de los días durante al menos 3 meses.
Los síntomas más habituales son:
Incluso cuando la bronquitis aguda mejora, puede persistir una tos seca e irritativa durante 1 a 4 semanas.
A veces puede confundirse con neumonía. En la neumonía es más frecuente presentar fiebre alta, escalofríos y mayor sensación de enfermedad o falta de aire.
El profesional sanitario evaluará los síntomas y auscultará los pulmones con un estetoscopio. La respiración puede sonar más brusca o anormal.
En algunos casos, se pueden solicitar:
La mayoría de los casos de bronquitis aguda son causados por virus, por lo que normalmente no se necesitan antibióticos. Suele mejorar por sí sola en aproximadamente una semana.
Para aliviar los síntomas, se recomienda:
Algunos medicamentos sin receta pueden ayudar a aflojar la mucosidad. Si tienes dudas, consulta con el farmacéutico o con un profesional sanitario.